lunes, agosto 25, 2008

Tengo hambre

Me encuentro sola, subida en lo más alto del edificio de apartamentos en el que vivo y estoy viendo al cielo. en él, encuentro una lluvia de agraciadas lucesitas de colores definidos unas rojizas, otras azuladas y otras blancas blancas... en medio de aquel colorico hay una pelota de queso que me recuerda que no he cenado y tengo hambre, pero no me quiero mover, no me quiero perder toda aquella maravilla de color y luz que hay en lo más alto del maravilloso cielo.

al cabo de un rato me doy cuenta que en realidad es muy tarde para seguir subida en el techo, mi gato Andaluz ha venido por mi, primero para recordarme que él también tiene hambre y segundo porque me gusta creer que me extraña cuando me voy por tanto tiempo.

me siento lentamente sin dejar de ver la pelota de queso, pongo mis manos el la firmeza de la terraza y me dispongo a pararme.

bajo cientos de gradas hasta el cuarto piso donde esta mi casa/morada/cuchitril/residencia/departamento/cuarto/cantón/o la mierda esa donde que vivo... todo depende del humor en el que esté y abro la puerta.

adentro, todo se encuentra completamente oscuro, enciendo la luz y veo la pequeña cocina a la derecha, una pequeña estufa con una olla llena de comida de ayer que nunca me comí, porque preferí que la botella de vodka me quitara el hambre, al frente veo una pequeña sala, un sillón largo que tantas veces a sido mi cama, la planta que mi mamá me regalo para decorar el lugar sigue donde la puso cuando llegó. a la par de la puerta de lado izquierdo junto al "closet de invitados" donde guardo la lavadora y las toallas.

si siguen unos cuantos pasos más después de la sala, para el lado derecho pueden ver mi gran comedor de dos personas, cuantas veces no hemos comido ahí juntos... solo tú y yo... tú que nunca me dejas, aunque lo hayas deseado tantas veces... tú que eres más que mi sombra, mi más fiel amiga.

sigue tres pasos más y esta la puerta de mi cuarto, pero de mi cuarto les hablaré otro día, me dirijo a la cocina, abro la gaveta, saco un plato de comida para gato, saco una bolsa de concentrado, sirvo un par de tazas, lo pongo en el piso y lo veo comer de lo más feliz.

regreso al sillón/cama y me acuesto, abro las cortinas, ahora junto a mi por el lado derecho y veo de nuevo la pelota gigante de queso y recuerdo que tengo hambre porque no he cenado.